domingo, 24 de junio de 2012

A veces necesitamos pequeños detalles para seguir siendo felices.

Llegas a un punto en el que ya no te importan las malas noticias, en el que tu corazón a dicho basta, no puede con más heridas. Te da igual si es lunes o domingo, si hace sol o llueve. Te has metido en tu burbuja y no quieres salir para no hacerle daño a la gente. Salir de casa con una sonrisa forzada y entrar con los ojos llorosos es parte de tu rutina. Que la gente no se de cuenta, o que al menos, no te pregunte sobre esa tristeza, ya que si remueven la herida es peor. Aguantar, aguantar y aguantar, hasta estallar. No puedes más, necesitas un suspiro, un grito de libertad, alguien que se preocupe por ti, un abrazo, una sonrisa.. pero ahora nadie está para darte ese pequeño detalle, y hasta que no lo encuentres, tu vida seguirá siendo dolorosa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario